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La Guerra Mundial se inició en Medio Oriente en 1990

 

Publicado en OTRO SUR, Año 1 – Nº 2 (2004), de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR)

 

Por Alfredo Bruno Bologna *

 

 

A partir de los trágicos sucesos del 11 de setiembre de 2001, estamos inmersos en una guerra global que tiene como objetivo destruir al terrorismo. Esta afirmación está fundamentada en el discurso del presidente de los Estados Unidos, George Bush (hijo) cuando expresó que los enemigos de la libertad cometieron un acto de guerra contra nuestro país.1

 


La interpretación de esta guerra por parte de Osama Bin Laden es completamente opuesta y comienza una década antes, a partir de la invasión del emirato de Kuwait por parte de Irak el 2 de agosto de 1990. Por ese entonces se vinculó el ataque a un supuesto plan iraquí de vasto alcance. Según ese esquema, a la ocupación de Kuwait le debía seguir el virtual descuartizamiento de Arabia Saudita: allí Irak debía ocupar la región de Al-Hasa, rica en petróleo. Simultáneamente, como relata Pérez Llana, mientras las fuerzas de Arabia Saudita estarían combatiendo en el norte, en el sur, Yemen, fuertemente armada por la Unión Soviética debía ocupar tres provincias saudíes ricas en petróleo, que en 1934 fueron anexadas por ese reino en plena expansión. Según este plan, Jordania también quedaba involucrada en la medida que el rey Hussein debía anexar la región saudita de Hijaz, donde están situadas las ciudades santas de Medina y La Meca. Para Pérez Llana existen algunos datos de movimientos de tropas que otorgaban validez a la hipótesis del ataque conjunto por parte de varios países al reino saudita. 2

 


Se puede sospechar que este plan estaba orquestado por los Estados Unidos para tener abierta la posibilidad de ingresar a Arabia Saudita. Si el plan existía, no se explica cómo, con excepción de Jordania, los demás países involucrados no apoyaron a Saddan Hussein.
Luego de la popularidad alcanzada en Afganistán para detener la invasión soviética, Bin Laden ofreció sus servicios para detener a las tropas de Saddan Hussein. Alegaba que para defender el reino bastaría con el ejército saudita y sus propios hombres. Los saudíes no tomaron en serio la proposición. Pese a la docena de millones de dólares que se habían gastado en el ejército del país, refiere Bin Laden, prefirieron pedir ayuda a Estados Unidos y a su presidente, Bush, quien debía su fortuna al negocio del petróleo y comprendía muy bien qué estaba en juego en la invasión iraquí de Kuwait (al margen de la retórica que se empleara en el tema de un “Nuevo Orden Internacional”). 3

 


La oposición de Bin Laden se fundamentaba en que las tropas norteamericanas ocuparan lugares cercanos a La Meca y Medina ciudades sagradas del islamismo.
El mismo día de la invasión a Kuwait se reúne el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenando a Irak, a quien se le exige que retire inmediata e incondicionalmente todas sus fuerzas de las posiciones en que estaban ubicadas al 1º de agosto de 1990 y pide a Irak y Kuwait iniciar inmediatamente negociaciones para la resolución de sus diferendos. 4

 


El día 6 de agosto se aprueba una nueva resolución por parte del Consejo de Seguridad según la cual se establece un bloqueo para las importaciones y exportaciones de Irak y Kuwait incluyendo armas y excluyendo provisiones con fines estrictamente médicos y humanitarios. Solicita además no destinar fondos para las empresas y para los ciudadanos de Irak.
Varios gobiernos dispusieron la suspensión de suministros de armas al país agresor, ordenaron la congelación de bienes iraquíes y kuwaitíes existentes en sus jurisdicciones e iniciaron la consideración de otras medidas coactivas como suspender la importación de petróleo y de productos petroquímicos desde Irak y Kuwait.
Al margen de las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, comenzó el envío de fuerzas navales, aéreas y terrestres al Golfo Pérsico y a Arabia Saudita.
En su discurso televisivo del 8 de agosto de 1990 cuyos fundamentos repetiría ante el Congreso norteamericano el 11 de setiembre de 1990, el presidente de los Estados Unidos, George Bush (padre), explicó cuáles eran los objetivos de Estados Unidos para intervenir:
“Primero, procuraremos la retirada inmediata, incondicional y completa de todas las fuerzas iraquíes de Kuwait. Segundo, debe restaurarse el gobierno legítimo de Kuwait para remplazar al régimen títere. Tercero, mi gobierno, como ha sido el caso de todos los presidentes desde Roosevelt hasta Reagan, está comprometido en la seguridad y estabilidad del Golfo Pérsico. Cuarto, estoy resuelto a proteger las vidas de los ciudadanos norteamericanos en el extranjero. De estos tiempos agitados puede surgir nuestro quinto objetivo, un nuevo orden mundial; una nueva era, más libre de la amenaza del terror, más fuerte en la búsqueda de la justicia y más segura en la prosecución de la paz... Están también en peligro intereses económicos vitales... Un Irak al que se le permite incorporar a Kuwait dispondría del poderío económico y militar, al igual que la arrogancia, para intimidar y ejercer coerción sobre sus vecinos...No podemos permitir que un recurso tan vital sea dominado por alguien tan despiadado”.

 


Según Brieger, en los enunciados anteriores el petróleo aparecía en un lugar secundario aunque algunos asesores de Bush fueron citados por el Times del 20 de agosto de 1990 diciendo abiertamente que incluso un tonto comprende este principio. Necesitamos el petróleo. Es muy lindo hablar en defensa de la libertad, pero Kuwait y Arabia Saudita no son exactamente democracias. 5

 


Entre el 8 y 9 de agosto de 1990, llegan a Arabia Saudita los primeros elementos de la 82º División Aerotransportada de los Estados Unidos. Todo esto ocurrió, como destaca Cardón, antes de haber sido dispuesta por el Consejo de Seguridad la movilización de dichas fuerzas y su desplazamiento a la zona del Golfo Pérsico, acción que ocurriría después del ultimátum de Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1990. Estas medidas se fundamentaron en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas (que reconoce el derecho de legítima defensa, individual y colectivo) y en las solicitudes de ayuda militar por parte de Kuwait y Arabia Saudita, esta última ante el peligro de una agresión iraquí contra su territorio. La validez de la aplicación del artículo 51 es discutible, pero es indudable, como reafirma Cardón, que en honor a la verdad debe también decirse que las peticiones de ayuda por parte del gobierno saudita no fueron espontáneas, sino adoptadas bajo presión diplomática de los Estados Unidos.6

 


No sólo Bin Laden se iba a extrañar del pedido de ayuda militar por parte de Arabia Saudita a los Estados Unidos, el ex presidente argelino Ahmed Ben Bella se preguntaba “¿Por qué Arabia Saudita llamó a los americanos?”. La única justificación a tal pedido se debe al débil régimen de gobierno de ese país.Otros se preguntaban : ¿Qué pasó con los sistemas de armamentos por valor de 50 mil millones de dólares que se vendieron a los sauditas para su defensa en los últimos años?".8

 


Se debe tener en cuenta cuál era la situación de la región en esa década. Con la pérdida de Irán en 1979, que era el aliado más poderoso de Estados Unidos en la zona después de Israel, Arabia Saudita cobraba mayor importancia para la potencia occidental. El presidente Reagan declaró que Estados Unidos no permitirá que Arabia Saudita se convierta en un nuevo Irán. Los lazos saudíes con los norteamericanos se han ido fortaleciendo cada vez más, especialmente en el campo económico y militar. Sin embargo, Arabia Saudita siempre rechazaba una alianza formal con el gobierno norteamericano y se ha negado a aceptar la instalación de tropas o de bases militares en su territorio. 9

 


Esto no impidió que Arabia Saudita comprara aviones equipados con sistemas AWAC (Airbone Warning and Control) de radar y espionaje, así como la construcción de bases navales en Jubail y Jiddah bajo supervisión del cuerpo de ingenieros del ejército de los Estados Unidos.

 


Así como para Estados Unidos, la fecha más importante de esta guerra contra el terrorismo es el 11 de setiembre de 2001, para el saudita Osama bin Laden la fecha más importante fue, 1990, año en que Saddan Hussein invadió Kuwait y cuando tropas norteamericanas ingresaron al reino de Arabia Saudita, el país donde nació y murió el profeta Mahoma.

 


El periodista del diario “Le Monde”, Robert Frish, quién entrevistó a Osama bin Laden aclara su postura de esta manera: “Al cometer el grave error de invitar a las tropas norteamericanas, el régimen saudita puso al descubierto el engaño. Apoyó a las naciones que combatían a los musulmanes”.10

 


Los actos terroristas contra Estados Unidos, por parte de Al Qaeda comienzan en diciembre de 1992 cuando se coloca un artefacto explosivo en un hotel de Yemen donde se alojaban soldados norteamericanos que se dirigían a Somalia. Este atentado no produjo bajas entre los soldados norteamericanos pero como consecuencia del mismo falleció un turista australiano. Al atentado de Yemen siguieron el involucramiento de Al Qaeda en la guerra civil de Somalia en 1993, los atentados a las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania el 8 de agosto de 1998 en coincidencia con el discurso televisivo del presidente Bush anunciando el envío de tropas a Arabia Saudita , el atentado contra el destructor norteamericano Cole en el puerto de Aden en 2000 y los atentados del 11 de setiembre de 2001 que coincidía también con el discurso del presidente Bush al Congreso norteamericano anunciando el envío de tropas a territorio saudita.

 


Se debe destacar que el presidente de los Estados Unidos que reaccionó frente a las acciones llevadas a cabo por Al Qaeda fue, William Jefferson Clinton. Trece días después de los ataques de Al Qaeda a las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania, el presidente Bill Clinton, ordenó atacar por aire a Afganistán y Sudán el 20 de agosto de 1998. De acuerdo a la CIA y al Pentágono se elaboró una lista de objetivos para atacar. El primero era un grupo de campamentos que tenía Bin Laden en Afganistán con casi seiscientos combatientes. El segundo objetivo, la supuesta planta de armas químicas de Jartum en Sudán.

 


El ataque a los campamentos de Bin Laden en Khowst, Afganistán, se hizo con 75 misiles cruceros Tomohawk lanzados simultáneamente desde el Mar Rojo y Arábigo dejando como saldo veinte muertos entre afganos, pakistaníes, yemeníes, egipcios y turcos. El ataque de Estados Unidos se hizo en esa fecha, ya que los servicios secretos norteamericanos tenían información sobre una importante reunión de Bin Laden con otros dirigentes de Al Qaeda. Esta información resultó errónea ya que Bin Laden y sus seguidores se encontraban en otro lugar.

 


Los ataques tuvieron una consecuencia importante que no se buscaba: convirtieron a Bin Laden, hasta entonces figura marginal del mundo musulmán, según su biógrafo Berger, en una celebridad mundial.11
La operación en Sudán destruyó una supuesta planta de armas químicas al-Shifa, situada en Barhi a veinte kilómetros de Jartum con más de veinte misiles Tomahawh.
El ataque a esta planta se justificaba porque Bin Laden tenía personas y empresas en el país, que habían realizado reuniones entre funcionarios sudaneses e iraquíes para mejorar la cooperación militar, además el director de la fábrica estaba viviendo en la misma casa donde vivía con anterioridad Bin Laden y estaba muy vigilada por tropas sudanesas. Las afirmaciones hechas públicas por los funcionarios del gobierno norteamericano manifestaban que la planta fabricaba armas químicas, que estaba muy vigilada, formaba parte del complejo militar-industrial sudanés que tenía vínculos tanto con Irak como con Bin Laden.12
El Ministerio de Información sudanés denunció por televisión a Bill Clinton como mentiroso consumado y hombre de más de cien novias.13  Como reacción al ataque de los Estados Unidos, en Jartum, la capital de Sudán, varios manifestantes ocuparon la embajada norteamericana.
El embajador de Alemania en Sudán telegrafió a Bonn para informar a su gobierno que Estados Unidos había cometido un error.

 


Mientras Mónica Lewinsky declaraba nuevamente ante el fiscal Kenneth Starr por el escándalo que podría derivar en un juicio político, Clinton señaló que el objetivo de los ataques era disminuir el poder de Osama Bin Laden, que había promovido los atentados contra las embajadas y otras atrocidades.
En su discurso efectuado desde Edgartown, Massachussets, en su tercer día de vacaciones, después de haber impactado al país con la admisión de la relación que mantuvo con Mónica Lewinsky, Clinton explicó que había ordenado el ataque fundamentado en cuatro razones: “Primero, tenemos pruebas convincentes de que estos grupos desempeñaron un papel clave en los ataques con bombas contra las embajadas de Kenya y Tanzania. Segundo, porque estos grupos han ejecutado ataques terroristas contra norteamericanos en el pasado. Tercero, porque tenemos información de que estaban planeando ataques terroristas adicionales contra nuestros ciudadanos y otros con las inevitables bajas que vimos trágicamente en África. Y cuarto, porque están buscando adquirir armas químicas y otras armas peligrosas”. 14

 


De acuerdo a los escritos del teniente coronel retirado de la fuerza aérea, Robert Patterson, quien fuera el encargado durante dos años, 1996 a 1998, de custodiar y llevar junto al presidente la valija con los códigos secretos para el lanzamiento nuclear, cuestiona la inactividad de Bill Clinton para atrapar a bin Laden. Estados Unidos pudo haber terminado con la vida de Bin Laden a fines de 1998, dos años y medio antes de los atentados contra la Torres Gemelas y el Pentágono, pero el presidente Bil Clinton no pudo ser encontrado por el Consejo de Seguridad Nacional para que diera la orden de lanzar misiles Tomahawh que apuntaban contra el refugio del líder terrorista.15

 


Según el escritor Gabriel García Márquez “Vencido por la fatiga mental, Clinton llegó hasta la locura imperdonable de castigar a sangre y fuego a un enemigo inventado a cinco mil trescientos noventa y siete millas náuticas de la Casa de Blanca, sólo para desviar la atención de su desgracia personal.16

 


Luego de las acciones llevadas a cabo en Afganistán en 2001 y en Irak en 2003, lo que se puede percibir en esta guerra es la incompatibilidad de objetivos por parte de Estados Unidos y el grupo Al Qaeda.
Para Estados Unidos, como se desprende de los discursos del presidente George Bush (hijo) el objetivo es destruir el terrorismo en todas sus formas y en todos los países donde actúa. Creo que aquí se confunde medio con objetivo. La destrucción del terrorismo es un medio de acción para un fin determinado. Para Al Qaeda el objetivo es claro, el retiro de Estados Unidos de la zona del conflicto comenzando por Arabia Saudita lugar sagrado para los musulmanes.

 


Se “equivoca” el presidente Bush cuando manifiesta que los musulmanes “Odian lo que vemos aquí mismo en esta Cámara, un gobierno elegido democráticamente. Sus líderes surgen de elecciones internas. Odian nuestras libertades, nuestra libertad de religión, nuestra libertad de expresión, nuestra libertad de elección y asamblea y nuestro derecho de tener diferentes opiniones.” 17

 


Los grupos terroristas no odian las instituciones de los Estados Unidos sino el procedimiento de querer imponer ese estilo de vida por la fuerza a otras civilizaciones.
El actual gobierno norteamericano lleva a la práctica las teorías del profesor Samuel Huntington que habla del choque de civilizaciones. 18 Con la desintegración de la Unión Soviética, Estados Unidos necesitaba un nuevo enemigo y no existen duda que lo encuentra en la civilización musulmana.
No debe olvidarse tampoco que en la zona se encuentran los principales productores y exportadores de petróleo del mundo con las mayores reservas de hidrocarburos. Así como Bush padre luchó en la Guerra del Golfo para que no quedaran en el dominio de una sola persona (Sadam Hussein) las reservas de Irak y Kuwait, en estos momentos pareciera que ese país quiere controlar el petróleo de la zona, directamente o través de gobiernos aliados.
¿Cuánto tiempo costará dirimir estos desencuentros? El 12 de enero de 2004, el superintendente de la inteligencia británica, Stuart Harrison, declaró que la guerra contra el terrorismo puede durar hasta 50 años más.

 


El objetivo de los grupos terroristas es que el gobierno norteamericano se retire de la zona.
Esta guerra cuya finalización no se divisa es consecuencia de acciones imprudentes al perturbar civilizaciones diversas o distintas. No se desarrolla entre Estados soberanos, no se enfrentan ejércitos regulares, no se pueden prevenir los ataques de un enemigo de mil cabezas que aparece en distintas jurisdicciones estatales.

 


CITAS BIBLIOGRÁFICAS


1.Discurso del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush ante una sesión conjunta del Congreso el 20 de noviembre de 2001.
2. PEREZ LLANA, Carlos, De la Guerra del Golfo al nuevo orden. GEL. Buenos Aires,1991. P.20
3. BERGER, Peter L. Guerra Santa S.A. La red terrorista de Osama Bin Laden. Trad. Pérez Rodríguez. Grijalbo Mondadore. Buenos Aires, 2001. Pág.112
4. Las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas con motivo de la Guerra del Golfo se pueden consultar en la Revista Relaciones Internacionales de La Plata, noviembre de 1991. N.1 P.88 y siguientes. Para un resumen de cada una de ellas se puede recurrir a Adel Darwish y Gregory Alexander, Babilonia Maldita. ¿Es occidente el padre de todas las guerras? Historia secreta de la Guerra del Golfo. Trad. Cristina Sardoy. Editorial Atlántida. Buenos Aires, 1991. P.367.
5. BRIEGER, Pedro, Medio Oriente y la Guerra del Golfo. El conflicto árabe israelí. Ediciones Letra Buena. Buenos Aires, 1991. Pág,152
6. CARDON, Raúl Luis, La crisis del Golfo Pérsico y las Naciones Unidas. Agosto de 1990 - Mayo de 1993. Cuestión Palestina, Caso Somalia. Caso Yugoslavia. Editorial Abeledo. Perrot. Buenos Aires, 1993. Página 82. Para conocer la participación de la Argentina en este conflicto se puede consultar a Magdalena Carrancio, La crisis del Golfo Pérsico. Análisis de la Toma de Decisión para el envío de naves por parte del gobierno argentino.“Cuadernos de Política Exterior Argentina”, Rosario, marzo de 1998. Serie Docencia Nº 39
7. BRIEGER, Pedro, op. cit. Página 160
8. DARWISH Adel y ALEXANDER, Gregory, op. cit. pág.19
9. MUSALEM, Doris, Arabia Saudita: petróleo y modernidad. Universidad Nacional Autónoma de México. México,1986 pág.21 y Guía del Tercer Mundo. Ediciones Colihue. Buenos Aires,1988 P.54
10. Diario “Clarín”, Buenos Aires, 23 de setiembre de 2001
11. BRIEGER, Pedro, op. cit. Página 173.
12. Conferencia de prensa de la Consejera de Seguridad Nacional, Sandy Berger, en la casa Blanca el 21 de agosto de 1998. Conferencia de Prensa del portavoz del Departamento de Estado, Tom Foley el 21 de agosto de 1998. Barbara Crossette, Judith Miller, Steven Lee Myers y Tim Weiner, “U.S.Says Iraq Aided Production of Chemical Weapons in Sudan” en “New York Times”, New York, 25 de agosto de 1998 en BERGER, Peter L. Op. Cit. Pág.170
13. Miffin, Laurie, “U.S.Fury on Teo Continent: What a Difference the New Makes: Clinton as Commander in Chief “en “New York Times”. New York 21 de agosto de 2001
14. ELIAS, Jorge, EE.UU. atacó bases terroristas. Diario “La Nación”. Buenos Aires, 21 de agosto de 1998.P.2
15. ROSALES, Jorge, Clinton pudo haber dado muerte a Ben Laden. Diario “La Nación”. Buenos Aires 4 de mayo de 2003
16. GARCIA MARQUEZ, Gabriel, Clinton:”Mi enemigo es el fundamentalismo de derecha”. Diario “Clarín”. Buenos Aires, 24 de enero de 1999. P.28
17. Discurso del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush ante una sesión conjunta del Congreso el 20 de noviembre de 2001
18. HUNTINGTON, Samuel P. ¿The Clash of Civilization? Foreign Affairs New York,1983 Vol.72 Nº 3 P.22-49

 

* Director de la Maestría en Integración y Cooperación Internacional de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Director del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR).
 

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